Buenaventura: un puerto sin comunidad. CNMH.

Buenaventura, el mas importante Puerto colombiano en el Pacifico.

Introducción.

Año 2015.

Con el cambio de milenio la población de Buenaventura en el Pacífico colombiano empezó a sufrir uno de los conflictos armados más intensos y degradados del país. En el periodo 2000 a 2004 la guerrilla de las FARC, que tenía presencia en el territorio, emprende una escalada de sus acciones armadas y junto con la incursión de los paramilitares del Bloque Calima en el año 2000 se disparan casi todos los indicadores de violencia en el municipio (masacres, homicidios, asesinatos selectivos, secuestros y desplazamientos forzados). En el periodo comprendido entre 2005 y 2013 posterior al acuerdo de desmovilización establecido entre el Bloque Calima y el gobierno nacional en diciembre de 2004, la espiral de la disputa armada que se desarrolla en el territorio escaló, aumentando el número de GAI (grupos armados ilegales) en disputa, la mutación y ambigüedad de sus identidades y la degradación en la ejecución de los repertorios de violencia1. En este periodo la sevicia y la tortura se consolidan como prácticas regulares de la confrontación dando lugar a la perpetuación de desmembramientos humanos y al surgimiento de lugares de terror, como las denominadas “casas de pique2”. La transformación de los repertorios de violencia entre un periodo y otro hace parte de una estrategia de ocultamiento de la disputa llevada a cabo por los GAI, quienes pasaron de implementar unas modalidades de violencia vistosas y ruidosas a otras silenciosas para la sociedad nacional pero absolutamente ruidosas para la sociedad local. A partir de 2005 la instrumentalización de los cuerpos de las víctimas a través de su desaparición y/o fragmentación y la ambigüedad con la cual se presentan sus responsables, han configurado un conflicto que se presenta sin cuerpos y sin rostros, consolidando mecanismos de impunidad en el esclarecimiento y castigo de sus responsables. En este contexto organizaciones étnicas, eclesiásticas y sociales de Buenaventura a través de una plataforma que se denominó Minga por la Memoria3 solicitan al Centro Nacional de Memoria Histórica emprender un proceso de reconstrucción de memoria que posibilite ampliar la comprensión y la explicación de las razones que han conducido a la continuidad y degradación actual de la disputa armada en la ciudad puerto, así como comprender desde la voz de sus víctimas el significado atribuido al contexto y el impacto generado en sus vidas. A partir del diálogo establecido con las organizaciones de la Minga se definen tres preguntas orientadoras de la investigación:

• La primera se refiere a identificar -durante el periodo 2000 a 2013- cómo se relacionan dinámicas económicas, políticas y socioculturales con la forma como se ha manifestado el conflicto armado en el territorio -el tipo de actores, los repertorios de violencia utilizados, la dinámica de disputa y las formas de resistencia desarrollas por la población-?

• La segunda se refiere a ¿cuál es la incidencia que los hechos victimizantes ocurridos tienen en la trayectoria de quienes han sido sus víctimas?

• Y la tercera, ¿cuáles son los significados que las víctimas han otorgado al contexto vivido? Esta investigación tiene tres delimitaciones, una territorial, una temporal y otra poblacional. La delimitación territorial se refiere a un proceso que se circunscribió fundamentalmente al ámbito urbano de Buenaventura por tres aspectos. El primero porque es sobre este territorio en el cual durante el periodo 2005 a 2013 se incrementaron con mayor intensidad diferentes modalidades de victimización y se consolidaron repertorios de violencia altamente degradados4. El segundo se refiere a responder a un vacío existente en la investigación sobre el conflicto armado que aborde analíticamente en un ámbito urbano conformado principalmente por afrodescendientes la forma como esta población ha sido afectada; dado que la mayoría de trabajos investigativos ha priorizado los territorios rurales del Pacífico. Y el tercero se refiere a la necesidad de comprender cuál es la lógica que subyace en la interrelación del conjunto de modalidades de victimización desarrolladas por parte de los GAI en este territorio. La delimitación poblacional se enmarca en la comunidad afrodescendiente, por el carácter preponderante que tiene esta comunidad en la composición demográfica del puerto. Consideramos, sin embargo, necesario abordar en un futuro la situación que vive la población indígena en medio de este contexto de disputa armada. La delimitación temporal de 2000 a 2013 se circunscribe a un periodo en el que aparece la complejidad de la transposición de diferentes dinámicas políticas por parte del Estado. Por un lado, expresa el contraste entre las políticas relacionadas con la continuidad de la disputa armada y las del desarrollo de los acuerdos de paz. Y por otro lado, la interacción antagónica -en la región del Pacífico- entre las políticas de reconocimiento del sujeto étnico afrodescendiente después de la constitución de 1991, con las políticas de apertura económica que en Buenaventura produjeron un bloqueo a los mecanismos de movilidad social disponibles para la población hasta antes de 1993. Los resultados en la expresión del contraste entre la guerra y la paz en el periodo de análisis conducen a un aumento en el municipio de la disputa entre los grupos armados irregulares articulados a los grupos de carácter nacional. Tales son los casos de los frentes articulados a las FARC y los bloques y frentes paramilitares, así como la presencia de grupos armados emergentes luego del acuerdo establecido entre el Bloque Calima de las AUC y el gobierno nacional en diciembre de 2004, Los Rastrojos, La Empresa y Los Urabeños.

Violencia en Buenaventura.

Así, en el periodo confluyen dinámicas que se articulan al conflicto armado clásico con dinámicas de disputa emergentes, luego del acuerdo establecido con las AUC en la región, de manera que existe ahora un mayor número de actores en disputa, mutación en sus identidades y atomización en sus estructuras. El segundo contraste señalado en el periodo de análisis entre políticas públicas duales de inclusión y exclusión que han vinculado a la población afrodescendiente del Pacífico, cimentó las bases para la constitución de un tipo de Estado local y nacional que en la región no provee ni regula bienes públicos en seguridad, justicia y bienestar. En el caso de un territorio étnico, la regulación y provisión de lo público requiere garantizar mecanismos que posibiliten la protección de los ordenamientos socioterritoriales de estas comunidades, así como el desarrollo de condiciones que permitan la pervivencia cultural de afrodescendientes y de indígenas. La ubicación geoestratégica de Buenaventura como puerto internacional junto con la existencia de este tipo de Estado que no provee ni regula lo público, ha posibilitado el progreso de una creciente economía ilegal en el territorio. Los GAI que han hecho presencia allí proveen de manera privada bienes públicos a agentes económicos, sociales e institucionales con los que establecen acuerdos y a la vez se nutren de las oportunidades financieras que ofrece una boyante economía criminal. La economía política de la guerra produce incentivos fuertes para que los GAI se interesen por desarrollar mecanismos que perpetúen la desinstitucionalización, lo cual conduce a que sus intencionalidades tengan que ver tanto con el control territorial como con el control poblacional, más que con un propósito antisubversivo o contraestatal.

El contraste entre las políticas de inclusión y exclusión que involucran a los afrodescendientes también tuvo que ver en Buenaventura con el empobrecimiento que vivió la población después de 1993, lo que condujo al crecimiento del fenómeno de las bandas delincuenciales. Los GAI con presencia nacional se insertaron en el territorio a través del anudamiento que hicieron de las bandas locales. Lo que adjudicó a la disputa territorial un carácter diferenciado, por comuna, de acuerdo a las particularidades que las bandas tenían en cada uno de los territorios. Es así como los barrios de bajamar, con presencia de esteros y puertos naturales, han sido proclives a las disputas relacionadas con las rutas de transporte marítimo de tráfico de estupefacientes y de armas; los barrios que colindan con el tramo del oleoducto del Pacífico que pasa por el área urbana han sido escenario de disputas por el robo de combustible; las comunas con áreas rurales que se destinan a labores agrícolas han sido proclives a disputas por ser corredores estratégicos de ingreso al puerto, por la siembra de cultivos de uso ilícito o por el desarrollo de actividades mineras en las cuales se han insertado algunos GAI. De esta manera, desde el año 2000 hasta la fecha, la disputa en Buenaventura tiene un carácter microfocalizado que se inserta al conflicto nacional a través de la capitalización del dominio de diversas rutas de economías ilegales que hacen los GAI con presencia nacional, controlando las bandas existentes en el territorio. En el periodo estudiado, las modalidades de victimización involucran el asesinato a líderes y lideresas; hechos de desaparición forzada; desplazamientos forzados; desmembramiento de cuerpos; torturas públicas; violencia sexual contra mujeres; uso de niños y niñas en actividades de la confrontación; así como la constitución de acuafosas5, casas de pique y fronteras invisibles. Desde una lógica territorial, estas modalidades de violencia se articulan configurando tres repertorios de violencia colectiva: (a) terror, (b) desterritorialización y (c) invisibilización. La lógica de victimización a través de los tres repertorios muestra cómo la población afrodescendiente no ha sido así una víctima colateral de la confrontación. La ejecución por parte de los GAI de los repertorios mencionados ha constituido un entrecruzamiento de daños que han afectado las matrices culturales que orientan la pertinencia y la continuidad de prácticas socioculturales de la población afrodescendientes en este territorio. Los repertorios violentos han dejado huella en la relación que las comunidades han establecido con sus muertos y su papel en la sociedad; en la desestructuración de las redes de parentesco regional a través de las cuales se transmiten sociabilidades y economías plurales; en la desestructuración del ordenamiento territorial sociocultural; en la afectación a quienes se constituyen en el adalid articulador de las comunidades afrodescendientes, las mujeres, y; en la afectación a los continuadores del ordenamiento cultural, los jóvenes y los niños. La profundidad y cronicidad de los daños mencionados junto con la magnitud de las victimizaciones configuran en su conjunto un profundo daño a la pervivencia cultural. Sin embargo, la capacidad de renacer de las personas afrodescendientes desde los tiempos coloniales posibilita que esta población cuente con un gran acervo cultural para desarrollar su capacidad de agencia. Las y los afrodescendientes al recrear las memorias de las prácticas culturales construyen lo que llamamos en este documento la reterritorialización de la vida. Así, reeditan prácticas para recuperar el sentido colectivo con los semejantes, los ausentes, los santos y los muertos. Prácticas para el restablecimiento de la comunicación con lo divino, para la reparación del sufrimiento. Y prácticas de resistencia organizada a través de actos de desobediencia y rechazo frente a la imposición del orden armado. Los hallazgos en este informe son el resultado de un proceso metodológico que ha combinado técnicas cuantitativas y cualitativas de investigación social. La metodología cuantitativa posibilitó esclarecer la magnitud, dimensiones y modalidades de los hechos victimizantes en la ciudad. Por su parte, el diseño de la metodología cualitativa tuvo un doble carácter, por un lado, permitió construir conocimiento sobre el significado y el sentido que los hechos violentos han tenido para la población de Buenaventura. Y por el otro, posibilitó el fortalecimiento de los procesos sociales de elaboración sobre lo sucedido en contextos individuales y colectivos. La propuesta de trabajo contempló así, espacios que al mismo tiempo que aportaron el material de la investigación se constituyeron en sí mismos en escenarios que dieron lugar a la expresión, buscando que palabras orales y escritas, gestos y movimientos fluyeran para hallar y desentrañar los significados. Las técnicas de investigación cualitativa diseñadas estuvieron relacionadas con los registros sistemáticos de observación etnográfica, la utilización de herramientas del método biográfico, de la entrevista en profundidad y de los talleres de memoria colectiva. A su vez, el trabajo investigativo fue desarrollado de manera concomitante con el impulso de estrategias de visibilización e incidencia política sobre la crisis de derechos humanos que vivía el puerto en el ámbito nacional.

Buenaventura esta sometida a la militarizacion permanente.

El 9 de abril de 2013 se realizó el festival incluyente por la memoria y la solidaridad con las víctimas en Buenaventura y se creó con diversas instituciones y organizaciones sociales y étnicas una plataforma que se denominó Mesa Nacional por Buenaventura. Este informe está estructurado de la siguiente manera. En el primer capítulo titulado El puerto sin comunidad se intentó mostrar cómo han interactuado los actores armados con el contexto local bonaverense, a partir de las particularidades que expresa la conformación política, económica y cultural de la región. Mostramos cómo en la interacción los GAI han desarrollado estrategias para insertarse, controlar y financiarse en el territorio a través del uso de sofisticados mecanismos que capitalizan las consecuencias de un tipo de Estado local y Nacional que no provee ni regula bienes públicos en una ciudad puerto que es, a la vez, geoestratégica para la economía nacional y diversa culturalmente. En el capítulo dos titulado Crónica del conflicto armado en el puerto de Buenaventura, son presentados los períodos que orientaron el proceso de reconstrucción de memoria, a partir de dos ejes, el primero relacionado con la trayectoria de los actores armados que hicieron presencia en el territorio con sus dinámicas de disputa, y el segundo relacionado con el significado otorgado por la población a cada momento temporal. En el tercer capítulo titulado Guerra urbana, generalizada e intensa: modalidades y dimensiones de la violencia en Buenaventura se presenta el comportamiento de las distintas modalidades de violencia durante el periodo de estudio, mostrando sus transformaciones a lo largo del tiempo. La complejidad de las modalidades y sus dimensiones aquí se complementan con el análisis de la localización de la violencia, enfatizando en la forma como se irradió el conflicto entre las comunas de la ciudad puerto, y los momentos de expansión y contracción de los dominios de los GAI. En el cuarto capítulo titulado Terror, invisibilización y desterritorialización: repertorios de violencia en Buenaventura, se presentan repertorios que articulan las distintas modalidades de violencia identificadas en Buenaventura.

Paz para Buenaventura, piden las comunidades.

Los repertorios de violencia contemplan las lógicas de actuación aprehendidas por los actores armados, las cuales se repiten o se reeditan en consonancia con la percepción que ellos tienen del contexto sociocultural y con su relación con la población civil; adicionalmente la forma como operan depende en gran medida de su eficacia en relación con la producción de unas determinadas respuestas en la población. Al profundizar en las formas como operaron en su conjunto las distintas modalidades de violencia se identificaron tres repertorios de violencia: (a) el repertorio del terror, (b) el repertorio de la invisibilización del conflicto y (c) el repertorio de la desterritorialización. El capítulo quinto titulado Daños a las comunidades afrodescendientes en Buenaventura, se centra en las afectaciones producidas a la población por la violencia en el periodo 2000 a 2013. La situación de la población que ha sido expuesta durante más de catorce años a la violencia extrema ejercida por distintos grupos armados sobre agentes, tiempos y espacios claves para la reproducción cultural afro, junto con los imperativos de sobrevivencia que viven las comunidades, los sufrimientos agudos que se repiten por la continuidad de los hechos violentos, la impunidad y la indiferencia social, configura en este capítulo la exposición sobre cómo ha sido afectada cultural, social, económica y emocionalmente. Pese a los daños crónicos que han sufrido las víctimas y los testigos del conflicto en Buenaventura, la población de esta región ha tenido una inmensa capacidad creativa para hacer resistencia tanto al dominio y las arbitrariedades de los actores armados, como a la imposición de lógicas políticas y económicas que han contribuido con la marginación, la exclusión y la desterritorialización de estas comunidades. Por ello en el capítulo seis titulado La resistencia: procesos organizativos, estrategias de sobrevivencia en el territorio, construcción de comunidades emocionales y recreación de prácticas socioculturales, recogemos las diversas maneras en las que la población ha hecho frente a la guerra en la ciudad puerto. Estas acciones plurales retoman y revitalizan en lo urbano la tradición organizativa de las comunidades en su defensa por el respeto de su apropiación etnicoterritorial, involucran con el liderazgo de las mujeres y jóvenes espacios emocionales para la construcción de comunidades políticas a partir de los hechos de dolor sufridos, actos de desobediencia para subvertir el orden armado impuesto y prácticas culturales para restablecer, por un lado, la comunicación con los santos, los muertos y los ausentes, y por el otro los vínculos entre las redes de parentesco vecinal en el territorio.

El desarrollo de Buenaventura demanda la paz.

Fuente: para consultar el texto completo se puede acceder al siguiente enlace electrónico consultado el 24 de septiembre del 2019 http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes2015/buenaventuraPuebloSinComunidad/buenaventura-un-puerto-sin-comunidad.pdf

Publicado por:

David Macias

September 24

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