La fragilidad de la transición a la paz. La paz incompleta y la continuidad de la confrontación armada. Fundación ideas para la paz.

No da tregua la violencia en el Post Conflicto.

Presentación.

El 60% de los conflictos armados en el mundo recaen en la violencia en los cinco años posteriores a su “resolución”.

1 En Colombia, tras la firma del Acuerdo de Paz con las FARC y luego de un periodo en el cual los diferentes indicadores de seguridad tuvieron un importante descenso, la confrontación armada continúa, protagonizada por distintos actores ilegales y con impactos humanitarios que advierten sobre la fragilidad de este proceso. La reactivación de la confrontación y la intensificación de la violencia tienen distintas trayectorias y no se expresan de igual manera en todas las regiones. De hecho, se encuentra focalizada en determinadas veredas y municipios. En el Catatumbo2, el norte del Chocó3, el Bajo Cauca y el sur de Córdoba4, así como en Tumaco, el conflicto no se terminó sino se transformó con impactos negativos para las poblaciones.

La violencia sigue arraigada en el tejido social comunitario en el Norte del Cauca.

En algunos casos esto sucedió en medio de la negociación con las FARC, mientras que en otros se ha dado recientemente, en la fase de implementación del Acuerdo. En los municipios y departamentos en donde las FARC tenían una fuerte influencia armada, ha comenzado a verse un deterioro. De esta manera ha sucedido por ejemplo en varios municipios de Caquetá, el Meta y Putumayo. En estos lugares, los dividendos del Acuerdo se han visto comprometidos por la amenaza y la afectación que ejercen diferentes grupos armados ilegales sobre las poblaciones.

El reciente informe del Instituto Kroc advierte que: “los procesos de implementación son inherentemente frágiles y exigentes porque su punto de partida es la polarización política, altos niveles de desconfianza y la resistencia a los cambios que la paz puede traer”.5

Bajo este marco preocupa que, en distintas zonas del país, las expectativas alrededor de la desactivación del conflicto armado y el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades han dado paso a la incertidumbre y los cuestionamientos. Organismos multilaterales y organizaciones encargadas del monitoreo y seguimiento de la implementación del Acuerdo, han advertido sobre esta situación, reconociendo las medidas anunciadas por el gobierno, pero haciendo un llamado urgente a la protección de los líderes y las comunidades, así como el fortalecimiento de la presencia del Estado en las zonas más afectadas por la confrontación.

Las comunidades repudian la violencia en el Norte del Cauca.

1 von Einsiedel, S., Bosetti, L, Cockayne, J. , C. y Wan, W. (2017). Civil War Trends andtheChanging Natureof ArmedConflict. United Nations University Centre for Policy Research. Occasional Paper.

2 Municipios: Tibú, Sardinata, Ábrego, Ocaña, La Playa, Hacarí, San Calixto, El Tarra, Teorama,Convencióny ElCarmen.

3 Muncipios: Acandí, Unguía, Riosucio, Juradó, Bojayá y Bahía Solano.

4 Municipios: Tarazá, Cáceres, Caucasia, Nechi, El Bagre, Zaragoza, Ituango, Valdivia, Anorí, Amalfi, Remedios, Segovia, Montelíbano, Puerto Libertador, Tierralta, Valencia y SanJoséde Uré.

5 Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame (2019). Informe 3. Hacia una paz de calidad en Colombia.

El Secretario General de las Naciones Unidas, en el informe sobre la Misión de Verificación, expresa su preocupación por los continuos ataques contra líderes sociales y defensores, así como la afectación a los líderes indígenas y la población de los territorios étnicos en el marco de las disputas entre actores armados ilegales por el control del territorio y los cultivos ilícitos.6 Recientemente, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas resaltó la importancia de que la presencia efectiva del Estado se extienda a las zonas afectadas por el conflicto, combinando instituciones civiles y militares. Además, la Cruz Roja en su informe anual señala que: “en medio del reordenamiento de grupos armados, se han fortalecido las dinámicas de violencia que el país soñaba con dejar atrás después de la firma del Acuerdo de Paz de 2016 con las FARC-EP”.7 En palabras del Instituto Kroc: “nuevos y viejos actores armados se disputan los territorios y coaccionan a las poblaciones en función de lograr ventaja particulares, ilícitas y corruptoras”. 8 Colombia se encuentra en un momento clave, en el cual se puede fortalecer la transición y disminuir la violencia o dar marcha atrás, poniendo en riesgo a las poblaciones históricamente afectadas por la guerra. En este informe, la FIP llama la atención sobre las dinámicas que ponen en juego la transición, con el objetivo de propiciar una discusión informada sobre las acciones necesarias para mitigar y dar respuesta a los factores de riesgo. La superación del conflicto armado y la construcción de la paz son tareas difíciles, que no se producen de manera inmediata. El objetivo es que este cambio se produzca de forma incremental y gradual, con beneficios concretos y sostenibles para las poblaciones más afectadas por la violencia y la confrontación. En este marco, como se señala en la propuesta del Plan de Desarrollo y en la Política de Seguridad y Defensa, se deben priorizar las zonas más afectadas en las cuales hay una débil presencia del Estado. Esto con el objetivo de proteger a la población y generar condiciones de bienestar para los ciudadanos, impulsado la implementación de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). María Victoria Llorente y Juan Carlos Garzón 6 Secretario General de las Naciones Unidas (2019), Informe Trimestral del Secretario General sobre la Misión de Verificación en Colombia. S/2019/265. New York. 7 Comité Internacional de la Cruz Roja (2019). Retos humanitarios 2019. Balance anual en Colombia. Bogotá. 8 Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame (2019).

Las comunidades lloran sus victimas.

Tabla de contenido.

La confrontación armada sigue activa, impulsada por actores que ocuparon los vacíos de regulación que dejó las FARC y sacaron ventaja de la débil presencia del Estado.

Las disputas entre grupos armados ilegales y su reordenamiento ha intensificado la violencia.

La continuidad de la confrontación armada ha tenido impactos humanitarios notables.

Los homicidios de líderes sociales aumentaron en 48% en 2018 con una tendencia al incremento.

Hay que repudiar los actores violentos.

En los municipios en lo que se desarrolla la sustitución de cultivos ilícitos los homicidios se han incrementado.

La fragilidad de la transición y la necesidad de un consenso básico sobre la paz.

Fuente: Acá el enlace al documento de la Fundación ideas para la paz: http://ideaspaz.org/media/website/FIP_FragilidadTransicion.pdf

Publicado por:

David Macias

September 04

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