Más sombras que luces. La seguridad en Colombia a un año del gobierno de Iván Duque.

Política de seguridad de Duque tiene un año.

Presentación.

La Fundación Paz y Reconciliación – Pares, desplegó un equipo de más de 50 personas por toda la geografía del país para realizar una investigación que diera cuenta del mapa de la seguridad en Colombia. El objetivo era triple. Por un lado, hacer un análisis del primer año del gobierno de Iván Duque: Los avances y retrocesos en materia de seguridad, así como hacer una evaluación de la Política de Defensa que fue presentada a principio del año, y, que justamente fue su gran promesa de campaña. En segundo lugar, se hizo un registro del estado de seguridad territorial luego de casi tres años de la firma del Acuerdo de Paz en el Teatro Colón. Los académicos del posconflicto dividen este periodo de transición en dos momentos. En primer lugar, y durante los primeros tres años luego de la firma del Acuerdo se da la Estabilización. Es un periodo donde lo importante es controlar los indicadores de seguridad en las zonas de posconflicto, asi como evitar el surgimiento de organizaciones armadas ilegales que quieran copar territorios y, sobre todo, comenzar a llevar Estado a las regiones administradas por el grupo armado que se reincorporó a la vida civil. Luego, y durante siete años más, se presenta el proceso de Normalización, que se refiere al periodo de la Reconciliación y en general de las transformaciones nacionales que trae la paz. En teoría, estamos a punto de terminar el periodo de la Estabilización, de tal forma que dar cuenta del comportamiento de los indicadores de seguridad, la situación del ELN, los Grupos Armados Organizados y los grupos posfarc o disidencias, resulta importante, para determinar el futuro de varias regiones del país. También es necesario hacer un balance de la situación de los líderes y lideresas sociales, defensores de derechos humanos y de la seguridad de los excombatientes de las FARC y de las dinámicas de la violencia política en este año electoral. Además de los anterior, hay un tercer objetivo y es el de clarificar el debate. Por ejemplo, el senador Uribe en entrevista a CNN dijo que había más de 5.000 disidentes de las FARC; también manifestó que los miembros del ELN podrían llegar a 15.000. Cifras que a primera vista parecen absurdas, pero que había que hacer la investigación para corroborarlas. También, en varias partes del país, organizaciones sociales señalan el surgimiento, nuevamente, de grupos paramilitares. Una afirmación que debía investigarse. En consecuencia, es necesario hacer un retrato, lo más fiel posible, de cuál es la situación de seguridad en el país.

Política de seguridad y corrupción militar en el primer año de Duque.

Basados en estos tres objetivos, la Fundación Paz y Reconciliación – Pares, hizo un balance de la seguridad en Colombia. Se analizaron ocho (8) aspectos. 1. Los datos de violencia asociados al conflicto armado. Se analizaron datos nacionales y los de los municipios priorizados para el posconflicto por la Fundación Pares. 2. Se analizó la situación de los grupos posfarc o disidencias. 3. Se analizó la situación del ELN. Su presencia, accionar armado y evolución en los últimos tres años. 4. La situación de los Grupos Armados Organizados, particularmente del Clan del Golfo. 5. La victimización a líderes sociales y defensores de derechos humanos. 6. La victimización a excombatientes de las FARC, y en general a la política de reincorporación. 7. La violencia política electoral en el marco de las elecciones locales de octubre. 8. La situación del Plan Nacional Integral de Sustitución de Cultivos. En cada sección de análisis se encontrarán diferentes tipos de conclusiones. Sin embargo, para facilitar la lectura, vamos a presentar nueve (9) grandes conclusiones: 1. De los 281 municipios priorizados para el postconflicto por la Fundación Paz y Reconciliación – Pares, hay un grupo de 123 donde antes operaban las FARC y que han sido copados por grupos armados ilegales y organizaciones criminales. Es decir, hay otro grupo de más de 150 municipios donde el postconflicto se ganó y la etapa de violencia política ya se superó. De hecho, dentro de estos 123 municipios hay varios de ellos donde el copamiento es realmente bajo, y con actuaciones de la fuerza pública y otras instituciones del Estado, se recuperaría rápidamente la seguridad. Así las cosas, de los 123 municipios con copamiento, son 107 los que tienen verdaderos problemas de seguridad. 2. Las zonas de postconflicto, de acuerdo con los grados de copamiento criminal, se pueden dividir en cuatro tipos: • Hubo un grupo de zonas donde el copamiento criminal fue casi que inmediato a la concentración de las FARC. El andén pacífico, la zona del Bajo Cauca o el Catatumbo son un buen ejemplo. • Hubo otras zonas donde el copamiento se dio, en promedio, 18 meses después de la salida de las FARC. Putumayo, algunas zonas del Caquetá y Vichada podrían ser los ejemplos. Allí, incluso el precio de la pasta base de coca cayó vertiginosamente entre 2017 y primer semestre de 2018, pues ningún narco entraba a las zonas donde antes estaban las FARC. Generalmente ellos se hacían acompañar de miembros de la exguerrilla para ir a comprar la pasta base. Durante esos 18 meses no llegó el Estado, y desde el segundo semestre de 2018 se dio el copamiento. • Hubo zonas de las cuales salieron las FARC y no llegó nadie. Ni el Estado, ni el copamiento criminal. Allí se dispararon los índices de inseguridad como el atraco, algunos hurtos en carretera y el abigeato. Pero no había estructuras pesadas, era más bien grupos de delincuencia común. El Sur del Tolima, Algunas zonas de Valle del Cauca, y del Huila son un buen ejemplo. • Hubo otras zonas, donde el Estado llegó, y esto se dio principalmente en cabeceras municipales de estos municipios. El proceso de paz tuvo un impacto impresionante en la reducción de cifras de varios indicadores de violencia asociada al conflicto armado. Los réditos de la paz son altos. Sin embargo, luego de casi tres años la firma del Acuerdo de Paz, los esfuerzos en materia de seguridad deben reforzarse para evitar una nueva ola de violencia en el país. Aun no es claro que se hubiese superado el conflicto armado que azotó al país por más de 50 años. Durante el primer año de gobierno de Iván Duque, varios indicadores de violencia tienen comportamientos positivos. Entre los años 2012 y hasta 2017 hubo una reducción de los indicadores de violencia que fue increíble. En 2018, algunos de estos indicadores aumentaron, principalmente el de homicidio. Para 2019 nuevamente caen y regresaron a los niveles de 2017. Sin embargo, esta buena noticia, trae un diagnostico bastante problemático y es que gran parte de esta reducción se debe o bien a que en algunas zonas varias organizaciones criminales pactaron (Pacífico nariñense), en otros casos alguna estructura ilegal ganó la guerra (Catatumbo), o sencillamente decidieron bajar los niveles de violencia mientras de fortalecen (Putumayo). En cualquiera de los tres escenarios los niveles de violencia caen. En otras palabras, los niveles de violencia no son proporcionales a la presencia de organizaciones criminales. Las zonas de presencia de organizaciones criminales y grupos armados ilegales donde se concentra su dominio o donde existe disputa podrían agruparse en cinco (5).

Política seguridad de Duque se quedo en el papel.

La victimización a líderes sociales llega a 292 asesinatos, son más de 1000 amenazas y en la mayoría de los casos los victimarios son actores particulares, es decir, sicarios que contratan para asesinarlos. Para el año 2019, la intensidad de los homicidios se redujo comparado con 2018, pero los niveles de amenazas aumentaron. La violencia electoral, en el marco de las elecciones locales de octubre es realmente dramática. Desde octubre de 2018 hasta inicios de agosto de 2019, entre otras victimizaciones se contabilizan 109 amenazas, 15 atentados y 13 homicidios. Llama la atención que las zonas de mayor victimización no coinciden con las zonas de posconflicto. Los sectores políticos más afectados por la violencia política son la oposición y la coalición de gobierno, es decir, los sectores políticos en crecimiento. Mientras que los partidos tradicionales tienen una baja victimización. El asesinato y la victimización a excombatiente de las FARC preocupa en varias zonas del país. Son más de cien los asesinatos y decenas los familiares de excombatientes asesinados. La Fundación Paz y Reconciliación – Pares maneja tres hipótesis sobre estos asesinatos. Algunas zonas de Valle del Cauca.

Ver informe completo en el siguiente enlace electrónico consultado el 28 de agosto del 2019: file:///C:/Users/inter/Downloads/Que%CC%81-paso%CC%81-con-la-seguridad-a-un-an%CC%83o-de-Duque-final-_compressed-Final.pdf

Publicado por:
David Macias
August 28