Un líder en mi lugar (I). Francisco Gutiérrez Sanín.

28.06.2019.

Por Guillermo A. Cardona Moreno

En Colombia existen 64.000 juntas de acción comunal con más de siete millones de afiliados, 1.300 asociaciones municipales y locales, 34 federaciones departamentales y de capitales y una Confederación Nacional Comunal. Semanalmente se realizan entre cinco y ocho mil reuniones, asambleas, foros, convites en barrios, veredas y poblados, construyendo soluciones pacíficas y organizadas a las necesidades y aspiraciones de las comunidades.

Nadie en Colombia hace tanto cotidiana y silenciosamente por la paz como ellas, a la vez que a ninguna organización han usado, engañado, manipulado, sometido y chantajeado tanto los diferentes actores armados y políticos como a las asociaciones comunales. Según nuestras conclusiones en los congresos nacionales, cerca del 60 % de los siete millones de desplazados, durante los últimos 30 años, estaban afiliados a una junta de acción comunal.

La principal causa histórica de afectaciones contra entidades comunales es por ejercer derechos, hacer veeduría, oponerse o no someterse a los poderes locales que suelen actuar en complicidad con la corrupción, que ha hecho de los recursos públicos un botín de enriquecimiento ilícito.

Por eso decimos que en muchos municipios un derecho de petición es objeto de segregación; una acción de cumplimiento, de tutela o una veeduría son una lápida al cuello, porque estos poderes se consideran intocables por aquellos ciudadanos a quienes históricamente han subordinado. Es la lucha desde la base social por la plena vigencia de la sociedad de derechos a partir de la Constitución de 1991. Otras causas de afectación son la defensa del agua, la vida y la biodiversidad; contra la minero-energía, por reclamar tierras y por oponerse a las ollas de narcotráfico, entre otras.

A pesar de todo esto, durante los últimos 22 meses, desde octubre de 2017 hasta marzo del presente año, cuando se ha presentado el pico más elevado de afectaciones contra comunales de los últimos diez años, el mayor incremento se ocasionó por el compromiso de dignatarios con la sustitución de cultivos de uso ilícito, pues el Estado se comprometió con mejoramiento de vías, proyectos productivos, estabilidad en los precios de sus productos y seguridad social, pero no ha cumplido, dejando a los líderes desacreditados ante sus comunidades y a merced de los actores ilegales. Los comunales y campesinos sí quieren la sustitución de cultivos, es el Estado el que ha fallado.

Hemos planteado al Gobierno —incluido el actual— que esta masacre solamente puede tener solución con políticas y programas integrales concertados con las organizaciones, que resuelvan problemas como la impunidad de los actores materiales, que sigue siendo superior al 85 %, según informes sustentados de la Fiscalía, y del 100 % frente a los actores intelectuales, y la estigmatización por parte de poderes locales así como nacionales, que es el gatillo más grave contra nuestros dirigentes.

Este problema se podría resolver penalizando a sus responsables y visibilizando cotidianamente la labor de los dirigentes comunales y sociales, por ejemplo con un espacio diario de TV, estilo El minuto de Dios; con responsabilidad real de los gobiernos departamentales y municipales con los derechos humanos; apoyo al fortalecimiento de las organizaciones comunales en los territorios, estableciendo que todo recurso público con destino a la participación se ejecute a partir de las propuestas y planes de las respectivas organizaciones. Sin embargo, lo que han ofrecido los gobiernos, incluido el actual, son acciones que no abordan los problemas estructurales que explican las verdaderas causas de esta masacre.

También se mantienen relaciones con otras instituciones del Estado como Procuraduría, Defensoría del Pueblo, Fiscalía y la comunidad internacional; sin embargo, si el Gobierno no avanza, no dejarán de ser relaciones de buenas intenciones.

Nota de Francisco Gutiérrez Sanín: siguiendo la estupenda iniciativa de “Un líder en mi lugar”, hoy doy la voz a Guillermo Cardona, un dirigente histórico del movimiento comunal. Visibilizaré otras perspectivas en el futuro. Todos a contribuir con nuestro granito de arena para detener esta matazón.

Fuente: https://www.elespectador.com/opinion/un-lider-en-mi-lugar-i-columna-868109

Publicado por:

David Macias

June 28

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